Las dos miradas de mi reflexión anterior, son necesarias en mi opinión, para no olvidar los ciclos de la historia, como algunos amigos de ++izquierda que reniegan de la contribución de los veinte años de gobierno concertacionista, al desarrollo social de Chile y me piden mayor autocrítica.
Solo les digo que debemos estar atentos y no olvidar "el peso de la noche", celebre termino que utilizan los historiadores para conceptualizar el dominio de la oligarquía conservadora.
Su origen es la carta de Portales a Joaquin Tocornal que dice: "El orden social se mantiene en Chile por el peso de la noche y porque no tenemos hombres sutiles, hábiles y cosquillosos: la tendencia casi general de la masa al reposo es la garantía de la tranquilidad pública”.
Esa es la forma en que la oligarquía a manejado, manipulado o dominado el poder en nuestra historia republicana, desde la independencia; y de esa forma, logrado controlar todos los procesos de cambio constitucional de nuestra historia.
La esperanza, del inicio de un proceso constituyente realmente democrático, inédito en su masividad, extension geográfica y representatividad social, que vivimos desde octubre próximo pasado, y es producto del mejoramiento de las condiciones materiales de la existencia de las grandes mayorías, que se generaron en ese periodo de 20 años, le guste o no a mis amigos, es una realidad con suficiente respaldo.
Pero cuidado, lo que en diciembre pasado, parecía imparable, se ha ralentizado, nadie visualizó la realidad actual, de pandemia y recesión global, Por lo cual, debemos superar principalmente el miedo a perder lo avanzado, algo muy natural, en la gente más necesitada, sobretodo por la precariedad de la existencia, que vivieron generaciones pasadas y es parte de nuestra memoria colectiva.